Capítulo XXIII - OTRA VEZ EL DESIERTO Y LAS CONSABIDAS VOCES El sombrero de tres picos · Capítulo 25 de 38
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Capítulo XXIII - OTRA VEZ EL DESIERTO Y LAS CONSABIDAS VOCES

Capítulo XXIII - OTRA VEZ EL DESIERTO Y LAS CONSABIDAS VOCES

La única aventura que le ocurrió a la navarra en su viaje desde el molino al pueblo, fue asustarse un poco al notar que alguien echaba yescas en medio de un sembrado.

--¿Si será un esbirro del Corregidor? ¿Si irá a detenerme?--pensó la Molinera.

En esto se oyó un rebuzno hacia aquel mismo lado.

--¡Burros en el campo a estas horas! (siguió pensando la señá Frasquita.)--Pues lo que es por aquí no hay ninguna huerta ni cortijo....--¡Vive Dios que los duendes se están despachando esta noche a su gusto! Porque la borrica de mi marido no puede ser....--¿Qué haría mi Lucas, a media noche, parado fuera de camino?

--¡Nada! ¡nada! ¡Indudablemente es un espía!

La burra que montaba la señá Frasquita creyó oportuno rebuznar también en aquel instante.

--¡Calla, demonio!--le dijo la navarra, clavándole un alfiler de a ochavo en mitad de la cruz.

Y, temiendo algún encuentro que no le conviniese, sacó también su bestia fuera del camino y la hizo trotar por otros sembrados.

Sin más accidente, llegó a las puertas del Lugar, a tiempo que serían las once de la noche.

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